Corre el año 3013 de la Tercera Edad del sol. Hace ya 71 años de la muerte de Smaug y las ciudades de Valle y Esgaroth han sido reconstruidas. El Rey Brand reina en Valle mientras Dain I gobierna a los enanos de Erebor cuyas minas y talleres están abiertos de nuevo. El comercio a través del Celduin vive una nueva edad de oro y las naves viajan desde el nacimiento del río hasta su desembocadura transportando el vino de los llanos de Dorwinion, el grano de las praderas de Rhovanion, las tallas de los elfos del bosque, los metales las minas enanas y la vida de cientos de marineros.

19 mayo 2012

Primera Sesión - El Viajero Errante


El 12 de septiembre del 3013 T.E. los personajes se encuentran a bordo del Dragón de Río, un mercante que hace la ruta entre Riavod y Esgaroth dos veces al año y en el que se enrolaron como tripulación en diferentes etapas del viaje. Hace solo unas horas dejaron tras de sí las ruinas de Iach Celduin con la intención de alcanzar Londaroth a primera hora de la mañana y contratar porteadores para salvar los saltos de agua ese mismo día. Bregdran, el capitán, está al timón mientras Deorhelm, colocado a proa, sostiene una linterna y trata de atisbar posibles obstáculos entre la niebla que envuelve las marismas a través de la cuales se desliza el río Rápido. El resto de la tripulación dormita sobre la cubierta.

De improviso una golpe a babor sacude la nave. Deorhelm se vuelve justo a tiempo para ver como cinco hombres abordan el barco y da la alarma. Los asaltantes se dirigen hacía la popa atacando a Bregdran que forcejea con dos de ellos mientras un tercero toma el timón y hace virar al Dragón de Río hacía estribor. Beli se despierta sobresaltado y, tras tomar su martillo, acude en ayuda del capitán. Bangul, sin embargo, decide ocultarse deslizándose entre los fardos depositados en la bodega de carga. Deorhelm ha echado mano a su hoja e intenta evitar al pequeño Gormadoc que se ha asomado a babor y ahora prueba su puntería disparando sobre el bandido que ha quedado en el bote que golpeara al Dragón de Río.

Beli golpea con fuerza la cabeza de un primer bandido arrojándolo al agua y dando un respiro a Bregdran que, pese a estar herido parece capaz de deshacerse de su, ahora solitario, rival. Deorhelm hace lo propio con un segundo asaltante que decide huir tan buen punto se da cuenta que no es rival para el joven gramuz. Mientras tanto Bangul lo observa todo desde su escondite e implora a los Ainur para que den fuerzas a sus camaradas.

Sin nadie al timón la nave avanza hacía estribor y se sacude de nuevo al golpear las raíces de los sauces de las marismas que pueblan la rivera. Las ramas hacen jirones la vela. Gormadoc cruza a toda prisa la cubierta y se hace con uno de los remos que pretende emplear a modo de pértiga para enderezar el rumbo y hacer retornar la nave al centro del río, Bangul acude presto en su ayuda y entre ambos consiguen separar la nave de las raíces en las que había embarrancado. Beli y Deorhelm han puesto en fuga a los bandidos que quedaban a bordo y han tomado de nuevo el timón alejando finalmente al Dragón de Río de la orilla.

Bregdran está herido, aunque no parece grave y, siguiendo sus instrucciones, el grupo consigue manejar la nave y arribar a Londaroth unas horas más tarde. El capitán decide varar en el pequeño puerto fluvial y hacer que reparen el casco y la vela allí por lo que Beli, Bangul, Deorhelm y Gormadoc quedan liberados de su contrato con este. Bregdran les paga lo acordado añadiendo además una pequeña recompensa en señal de gratitud por el valor demostrado en el incidente con los bandidos. Promete hablar bien de ellos a cuantos armadores y mercaderes conoce y espera que ello les sirva para encontrar otro patrón pronto.

Cinco días después el grupo sigue en Londaroth. Pese sus esfuerzos y a las buenas palabras de Bregdran no han encontrado ninguna otra nave en la que enrolarse. Han invertido parte de sus ganancias en el alojamiento y manutención de esos días así como en bebida y divertimentos de diferente índole. Su fortuna cambiará esa noche cuando, durante la cena se les aproxime un hombre de semblante serio que se presenta como Farman. Farman es un armador de la ciudad del lago que ha viajado a Londaroth preocupado por la demora que parece llevar una de sus naves. El Viajero Errante, que es como se llama el mercante, debería haber llegado a Londaroth hace ya tres días. Lo capitanea su hermano  menor Oreman y transporta cincuenta fardos de diez kilogramos de grano cada uno. Bregdran le ha narrado su encuentro con los bandidos en las marismas al sur de Londaroth y teme por la vida de su hermano. Farman quiere saber si el grupo estaría dispuesto a embarcarse de nuevo y rastrear las marismas en busca de su nave y su hermano. Tras negociar un precio justo los cuatro aventureros aceptan la oferta de Farman y, tras hacerse con algo de equipo nuevo, toman un bote a la mañana siguiente partiendo esta vez en dirección sur.

Una fina lluvia les acompaña durante todo el día mientras inspeccionan las orillas del río en búsqueda de alguna pista sobre el destino del Viajero Errante. Varias horas después descubren en la rivera occidental los restos de una vela y el mástil de un barco que ha sido talado. Entre las raíces de los altos árboles aparecen también los cuerpos de varios marineros pero no así el de Oreman al que Farman les ha dicho que podrán reconocer por una mancha de nacimiento en la cara. Hay sin embargo un rastro claro que avanza a través de un arroyo hacía el interior de la marisma.  El grupo decide tomar los remos y remontar esa corriente en busca de más indicios que puedan dirigirles hacía el posible pecio.

No tardan mucho en atisbar un nuevo cuerpo flotando entre la vegetación. Beli deja el bote y avanza hacia este, el agua le alcanza hasta medio muslo pero eso no le impide moverse a buen paso. Deorhelm va tras él, mientras Bangul y Gormadoc permanecen en le bote. Gormadoc está algo nervioso porque lleva rato convencido de que alguien les sigue.

Cuando por fin alcanza el cuerpo Beli descubre que se trata de un marinero, probablemente un miembro de la tripulación del Viajero Errante que huyó de los bandidos. Es entonces cuando las raíces y ramas de un enorme sauce se enroscan alrededor de sus piernas y brazos apresándole. Beli lucha por liberarse mientras Deorhelm en su intento por rescatarle se ve igualmente acosado por el árbol activo. Durante unos instantes parece que la criatura conseguirá inmovilizar al enano pero este se revuelve y queda libre. Tras esto inicia una carrera desesperada hacía el bote mientras golpea a derecha e izquierda tratando de impedir caer preso de nuevo. Deorhelm también ha empezado a retroceder mientras los compañeros desde el bote tratan de identificar sobre que o quien deben dirigir sus flechas.

Cuando parece que el enano y el gramuz han conseguido alejarse lo suficiente para estar a salvo se ven sorprendidos por la figura de una elfa del bosque que aparece a su paso, el arco tensado y a punto. La elfa, que más tarde se presentará como Huoriel, dirige a una grupo de los de su raza que tratan de dar caza a un espectro que ha estado acosando a los recolectores y cazadores en los limites meridionales del reino del bosque. Han tomado a los aventureros por miembros del grupo de bandidos pero una vez estos logran hacerle ver que está errada la tensión se relaja. Huoriel ordena a sus acompañantes que se dejen ver. Los elfos han localizado el pecio del Viajero Errante una milla hacía el oeste pero han evitado a los bandoleros. Se han topado sin embargo con uno de los miembros de la tripulación del mercante que logró huir durante el asalto. Se trata de Brand, un hombre del norte originario de Valle. Brand pide a Huoriel que le deje unirse a el grupo de aventureros en su intento por rescatar a Oreman y recuperar la nave.

Siguiendo los consejos de la elfa el grupo, ahora con cinco miembros, avanza con cautela hacia el este y no tardan en descubrir lo que buscan. El Viajero Errante, al cual le han talado el mástil, está anclado junto a  un pequeño embarcadero improvisado en el interior del pantano. Varios hombres descargan los fardos de grano que luego son transportados por una pareja de mulas a través de unas pasarelas construidas sobre el nivel del agua hacía el interior de la marisma.

Tras evaluar la situación los cinco personajes deciden dejar fuera de combate a los hombres que trabajan en el barco ahora que les superan en número para luego seguir el sendero que marcan las pasarelas en busca de Oreman.  Tras aproximarse al barco, ocultos en la vegetación y la niebla, el grupo se divide. Brand y Deorhelm se alejan del barco para tratar de interceptar a los bandidos que pretendan huir o alertar a posibles camaradas. Los dos enanos se ocultan en un punto próximo a la pasarela mientras Gormadoc, aprovechando su pequeña talla, se aproxima al casco. El hobbit tensa su arco y deja volar la flecha. Esta impacta en el pecho de uno de los bandoleros, que para entonces se encontraban descansando a la espera de la llegada de una nueva pareja de mulas.  El bandido cae de espaldas y sus compañeros corren a ocultarse en el interior de la nave no antes de que Gormadoc realice un segundo disparo, está vez menos acertado. Los salteadores que se encontraban fuera de la plataforma huyen hacía la marisma. Beli intercepta al último de estos y luego corre hacía el Viajero Errante. Dos bandidos más se han escapado y avanzan en dirección a donde se encuentran Deorhelm y Brand. El nativo de Valle da muerte al primero pero Deorhelm falla en su ataque y luego cae de bruces al tratar de saltar sobre la pasarela para correr en persecución de el bandolero. En el Viajero Errante los dos bandoleros que quedan se echan al agua temerosos de enfrentarse a los los enanos mientras el mediano los acosa con sus flechas.

Deorhelm y Brand dan caza al último de los huidos pero no logran evitar que este de la alerta. A unos metros de ellos se alzan las ruinas de una vieja alquería y las voces del bandolero han puesto en guardia a sus compañeros que hacen sonar una campana con insistencia. Los dos hombres deciden recular para reunirse con sus compañeros que avanzan desde la nave. El grupo tarda varios minutos en encontrarse, se ocultan entre la vegetación para no ser vistos y mientras deciden como acercarse a la alquería se ven sorprendidos por gritos y alaridos varios que llegan desde allí. Creyendo que se trata de Huoriel y los suyos dando buena cuenta de los bandidos se ponen de nuevo en marcha. Lo que encuentran sin embargo no corresponde a lo que esperaban. Se cruzan primero con un bandido que huye despavorido y que a traviesa el grupo sin detenerse siquiera a mirarlos y cuando por fin alcanzan las ruinas descubren varios cadáveres repartidos por las pasarelas y plataformas así como flotando en las pardas aguas del pantano. Beli es el más valiente y encabeza el grupo seguido por Deorhelm. Brand da un rodeo mientras  Gormadoc y Bangul quedan a retaguardia.

Cuando llevan apenas unos minutos avanzando con cautela y habiendo Beli alcanzado el cuerpo más cercano este se yergue de improviso, su rostro desencajado y los ojos en blanco. Asustados, los aventureros reculan, poco a poco primero cuando más cadáveres cobran vida, y de forma abrupta cuando un espectro envuelto en una nube vaporosa toma forma ante ellos entre gemidos desencajados.

El grupo se reúne de nuevo en el Viajero Errante donde se encuentran con la partida Huoriel que también ha escuchado los alaridos que llegaron de la alquería. Tras narrarle lo ocurrido la elfa conviene en que el espectro es probablemente el que ha estado acosando a sus congéneres. Los bandidos deben haberlo liberado de forma voluntaria o involuntaria y han pagado por ello. Huoriel está decidida a tratar de destruir o enclaustrar de nuevo al espectro y solicita a los personajes que le ayuden. Estos aceptan ante la posibilidad de que Oreman siga con vida y a merced de la horrenda criatura. Esta tenue esperanza se ve algo reforzada cuando al acercarse a la alquería el grupo descubre a Wídfara, el bandolero que vieran huir minutos antes, oculto entre una raíces. Wídfara describe la alquería a Huoriel y sus nuevos camaradas. Les cuenta que hace unas semanas descubrieron un sótano que estaban tratando de acondicionar y como desde este, tras retirar unas losas alcanzaron una cripta. Según Wídfara Oreman estaba con vida cuando el huyó, preso en una celda en el sótano.

Huoriel instruye al grupo sobre como terminar con el espectro. Es necesario destruir la campana que parece ser el foco de su poder y descender a la cripta para cerrarla de nuevo. Se decide formar dos partidas. La primera liderada por Beli incluye a Gormadoc, Bangul, Wídfara y dos de los elfos del bosque. Estos deberán tomar la campana y partirla. El segundo grupo lo liderará Huoriel e incluirá a Brand, Deorhelm y otros dos elfos del bosque. Este grupo descenderá a la cripta y cerrará el sarcófago que los bandoleros abrieron con el objetivo de conseguir algún botín.

Beli y los suyos combaten contra los cuerpos animados mientras se abren paso hasta la campana. El espectro se interpone ante ellos pero de repente se retira cuando siente que Huoriel ha llegado a la cripta y amenaza con encerrarle. Tras descender al sótano el segundo grupo se ha encontrado con una situación relativamente tranquila. Localizan el túnel que les lleva a la cripta y una vez allí el sarcófago que efectivamente está abierto. Es entonces cuando el espectro anima los cuerpos de los sirvientes que fueron enterrados en los nichos a izquierda y derecha de su tumba.  Mientras Huoriel y sus compañeros se esfuerzan por repelerlos Brand y Deorhelm deben unir sus fuerzas para hacer correr la cubierta del sarcófago capturando al espectro. Beli y los suyos han aprovechado el momento para alcanzar la campana y destruirla.

Enclaustrado y sin foco de poder el espectro se desvanece y los cadáveres animados se desploman. Brand encuantra a Oreman en la celda, tal y como dijo Wídfara, esta inconsciente y herido pero vivo. El grupo regresa hasta el Viajero Errante y con la ayuda de Wídfara lo transportan de nuevo hasta el Celduin. Necesitarán varias horas para alcanzar Londaroth haciendo uso de los remos. Gran parte de la carga ha sido abandonada para aligerar la nave pero Farman se muestra inmensamente agradecido pues su hermano sigue con vida.